¿Hay una forma correcta de vivir el coleccionismo de muñecas?
Opinión · Coleccionismo de muñecas
Convenciones de muñecas: ¿hay una única forma de vivir el coleccionismo?
Las convenciones de muñecas son una cita imprescindible para muchas personas. Para otras, no asistir también forma parte de una manera completamente válida de disfrutar de esta afición.
Desde hace un tiempo me he propuesto utilizar este blog para hablar de esas cosas que muchas veces se quedan en conversaciones privadas o, directamente, nunca se dicen. Las convenciones de muñecas son uno de esos temas: pueden generar ilusión, curiosidad y ganas de participar, pero también pensamientos incómodos que no siempre se expresan públicamente.
Creo que, si queremos que el coleccionismo siga creciendo, también necesitamos hablar de aquello que no siempre encaja en una fotografía bonita de Instagram o en un vídeo de TikTok. Es demasiado fácil quedarnos solo con las novedades, las compras, las colecciones o los eventos. Pero también existen sensaciones, dudas, contradicciones y formas diferentes de vivir esta afición que rara vez se ponen sobre la mesa.
No escribo este artículo para convencer a nadie de que piense como yo. Lo escribo porque creo que abrir este tipo de conversaciones también forma parte de construir una comunidad más sana, más madura y, sobre todo, más libre. Y este es uno de esos temas de los que casi nunca hablamos.
Cada año se celebran distintas convenciones de muñecas en España, especialmente durante los meses de septiembre y octubre. Cuando llegan esas fechas, las redes se llenan de preparativos, viajes, reencuentros y fotografías. Para muchas personas son una cita imprescindible, una oportunidad para conocer a otros coleccionistas, descubrir artistas y pasar unos días completamente rodeadas de muñecas.
A mí, sinceramente, nunca me ha llamado especialmente la atención asistir. Lo curioso es que, cuando lo dices, algunas personas reaccionan con sorpresa. Como si, por gustarte las muñecas, diseñar ropa para ellas, escribir sobre coleccionismo o dedicar buena parte de tu vida a este mundo, también tuvieras que querer estar allí. Como si fuera el siguiente paso lógico dentro del hobby.
El problema no son las convenciones. El problema es la obligación que parece existir de vivir el coleccionismo de una determinada manera.

Compartir una afición no significa compartir todos los espacios
Que nos gusten las mismas muñecas no significa que tengamos la misma personalidad, los mismos valores ni la misma forma de relacionarnos. Sin embargo, a veces parece que el coleccionismo de muñecas no termina cuando compras una pieza y la disfrutas. También tienes que asistir a eventos, conocer a determinadas personas, participar en reuniones, estar presente en redes y demostrar constantemente que formas parte de la comunidad.
Yo no siento esa necesidad, y eso no significa que disfrute menos de esta afición. Para mí, las muñecas siempre han ocupado un lugar bastante personal. Disfruto observando un rostro, analizando un vestido, estudiando un patrón, fotografiando o pensando en nuevas colecciones para Hee Studio.
También me gusta compartir todo eso, pero prefiero hacerlo con calma y con las personas con las que realmente siento confianza. Hay artistas y coleccionistas cuyo trabajo admiro muchísimo, pero admirar a alguien no significa necesariamente querer formar parte de su círculo o compartir un fin de semana entero. La confianza no aparece automáticamente porque nos gusten las mismas muñecas.

Puedo parecer muy abierto y seguir siendo una persona reservada
Desde fuera puede parecer contradictorio. En TikTok puedo hacer directos, compartir espacio con otras personas, contar algunas cosas de mi día a día o hacer el tonto delante de una cámara. Pero eso no significa que deje de ser una persona reservada.
Puedo mostrar mucho y, al mismo tiempo, guardar muchísimo para mí. De hecho, mis amigos de toda la vida se quejan de que no les cuento muchas cosas. Imaginaos entonces todas las que no cuento en internet. Jajajaja.
Creo que, precisamente por eso, a veces puede construirse una imagen de mí que no termina de corresponder con quien soy realmente, aunque también sé que esa imagen parte de lo que yo mismo decido enseñar. Las redes muestran fragmentos, no una persona completa.
Por eso creo que conviene tener un poco de criterio y no dar por cierta una versión de alguien únicamente porque haya llegado a través de terceros. Acércate, observa, habla y saca tus propias conclusiones. Quizá descubras cosas que no encajan con la imagen que te habías formado, para bien o para mal, pero al menos serán conclusiones tuyas. Dentro del coleccionismo me ocurre lo mismo: me gusta conversar, compartir ideas y conocer personas, pero soy bastante celoso de lo que comparto y de a quién dejo entrar en determinadas partes de mi vida.
Las redes muestran fragmentos, no una persona completa.
Prefiero un café antes que una convención
Todo esto no significa que no me interese conocer a otras personas relacionadas con el hobby. Al contrario. Me hace mucha más ilusión quedar para tomar un café, salir a hacer fotografías de muñecas, visitar tiendas, buscar alguna pieza interesante o pasar horas hablando sobre Barbie, Integrity Toys, Bratz, patronaje, tejidos, cuerpos, fotografía o diseño de ropa para muñecas.
Ese tipo de encuentro sí me interesa porque puedo conocer a la otra persona con calma, escucharla y descubrir si me siento cómodo. Me atrae mucho más una conexión real con una persona concreta que la promesa de estar rodeado por mucha gente con la misma afición.
También reconozco que soy bastante tímido y que muchas veces pienso que voy a molestar si escribo primero. Por eso, si alguna vez has pensado en hablarme para proponerme un café, hacer fotos, visitar tiendas o simplemente charlar sobre muñecas, puedes hacerlo. Probablemente me hará mucha más ilusión de la que imaginas.
Lo que veo alrededor de las convenciones de muñecas
No voy a fingir que todo lo que rodea a las convenciones de muñecas no influye en mi forma de verlas. Cada vez que termina una aparecen comentarios, malentendidos, rumores, grupos, enfados y pequeñas decepciones. Sé que eso no representa todo lo que ocurre allí. También nacen amistades, colaboraciones y recuerdos maravillosos, y hay personas que esperan estos eventos durante todo el año. Basta observar la continuidad de encuentros internacionales como la National Barbie Doll Collectors Convention para entender lo importantes que pueden llegar a ser para una parte de la comunidad.
Pero yo conozco mi forma de ser. Sé que probablemente acabaría observando demasiado las dinámicas de los grupos y prestando más atención a lo que sucede alrededor que a las propias muñecas.
Como ya conté en El coleccionismo de muñecas no siempre es de color rosa, compartir una afición no elimina los egos, las comparaciones ni los conflictos que existen en cualquier otro entorno. Las convenciones no crean esas dinámicas; simplemente las concentran durante unos días. Y, en mi caso, siento que esa parte acabaría pesándome más que todo lo bueno que podrían aportarme.
Una afición no debería convertirse en una obligación
A veces tengo la sensación de que hemos convertido una afición tranquila en una agenda social. Parece que hay que estar pendiente del siguiente evento, del siguiente encuentro, del siguiente directo o de la siguiente reunión, como si no estar significara perderse algo importante.
Yo hace tiempo entendí que prefiero perderme un evento antes que perder la tranquilidad con la que vivo esta afición. También es una cuestión de prioridades: una convención supone entrada, desplazamiento, alojamiento, comidas y probablemente alguna compra.
Cuando pienso en ese dinero, prefiero invertirlo en una muñeca, una tela especial, herramientas para Hee Studio o una nueva colección. No porque asistir sea una mala decisión, sino porque ahora mismo eso es lo que me hace más feliz. Me genera más ilusión invertir en algo que puedo crear, conservar o incorporar a mi colección que pagar por asistir a un lugar que ya me produce sentimientos encontrados antes de haber llegado.
Prefiero perderme un evento antes que perder la tranquilidad con la que vivo esta afición.

La comunidad no es un lugar
A veces hablamos de “la comunidad” como si fuera un sitio al que hubiera que ir para demostrar que pertenecemos. Pero la comunidad no es una convención ni tampoco son las redes sociales. Son las personas con las que decides compartir esta afición.
Hay gente que me anima a asistir y lo agradezco, porque sé que lo hace pensando que podría disfrutar de la experiencia, conocer personas nuevas o dar a conocer mi trabajo. Pero, de momento, no siento que una convención sea ese lugar soñado al que necesito ir. No quiero obligarme a desear algo simplemente porque, desde fuera, parece que debería hacerme ilusión.
También conozco a personas que asistieron durante años y que, con el tiempo, dejaron de hacerlo porque ya no lo disfrutaban de la misma manera. No porque hayan dejado de querer las muñecas, sino porque entendieron que esos encuentros no son la única forma de vivir este hobby. Las prioridades cambian, la energía cambia y nuestra manera de relacionarnos con el coleccionismo también puede cambiar.
Pueden ser dos personas, cinco, diez o ninguna durante una temporada. No existe un número correcto ni una única forma de ser coleccionista. Tampoco necesitamos estar presentes en todos los eventos para demostrar que seguimos disfrutando de esta afición.
Mientras una convención llena un hotel de muñecas, puede que yo esté sentado en una cafetería hablando durante tres horas sobre un vestido de Barbie, un patrón que no termina de convencerme o una nueva colección de Hee Studio. Y, sinceramente, creo que esa seguirá siendo mi forma favorita de vivir este hobby.
Pertenecer al coleccionismo no depende del lugar en el que estés, sino de cómo decides vivirlo.
¿Y tú cómo entiendes el coleccionismo?
¿Crees que existe una presión por disfrutar esta afición de una determinada manera? ¿Las convenciones de muñecas son una parte imprescindible de tu experiencia como coleccionista o prefieres vivirla desde un lugar mucho más personal?
Me encantará leer tu opinión en los comentarios, tanto si estás de acuerdo conmigo como si las convenciones son uno de tus momentos favoritos del año. Precisamente ahí está la riqueza de esta afición: en que no todos tenemos que vivirla igual.
Si este artículo te ha hecho reflexionar, compártelo con otros coleccionistas. Quizá también tengan algo que decir sobre uno de esos temas de los que casi nunca hablamos.
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